
La presentación “La voz de los bosques” transportó a los asistentes en un viaje por diversos parajes de la naturaleza.
Con una primera canción del mismo nombre del show, los asistentes apreciaron el sentido ambientalista del show, cuando Santiago Silva, vocalista de la agrupación de rock Viuda Negra, cantó “Se oye el gemido del bosque sombrío, fruto prohibido del mundo el latido, ninfas nocturnas de trémulas voces, que me susurran la voz de los bosques”, el auditorio aplaudió fuertemente.
Esto, combinado con los bailarines y acróbatas que interactuaron juntos sobre el tablado del Teatro Bolívar, dejó prendados a los asistentes.
Público que en su mayoría fue para comprobar, en escena, la posibilidad de combinar rock metal con la danza contemporánea y para poner su firma en apoyo de mantener las reservas de petróleo en el Yasuní, como un favor ambiental al planeta.
El viaje que realizaron los músicos, bailarines y acróbatas, junto a sus seguidores, fue desde la rutina urbana en una ciudad cualquiera hacia la noche en la selva.
La coreografía que acompañó todas las piezas musicales está basada en los personajes ocultos de los bosques, las ninfas de la noche, los animales nocturnos, los seres terrenales y míticos de las selvas tropicales.
Danzensamble Compañía y Viuda Negra presentaron este show en 2008. Sin embargo, decidieron repetirlo con el apoyo del Ministerio Coordinador de Patrimonio, como una contribución a la iniciativa que busca la conservación de la megabiodiversidad de este sector de la Amazonía ecuatoriana, dejando 850 millones de barriles de petróleo bajo tierra.
La alianza de las dos agrupaciones culturales busca crear y difundir nuevas propuestas escénicas, mediante la integración de diferentes disciplinas artísticas.
La obra es un ensamble de danza contemporánea y rock en vivo, basado en la obra de Santiago Silva, ecologista y vocalista del grupo musical Viuda Negra.
En la canción “Jardín de las delicias”, una tela morada fue lanzada desde el techo del teatro para que un acróbata haga su presentación. Esto, acompañado de tres bailarinas que representaban a tres mariposas de la noche.
Para los asistentes como José Ribadeneira, fue “increíble ver cómo dos géneros artísticos tan diferentes como el metal y la danza contemporánea lograron compactarse tan bien. Ahora sería imposible pensar en el uno sin el otro”, comentó el fanático de Viuda Negra, quien temía que la esencia de la música que interpreta la agrupación bajara de tono o perdiera fuerza por combinarla. Sin duda, el resultado fue excelente.